miércoles, 13 de febrero de 2013

Sueño Contigo - Relato

Hola, ¿cómo están?
Les comento que esta es una entrada programada porque ya para este día estoy de nuevo en clases,
les explico unas cuantas cositas de este relato.
No lo escribí yo sola, lo hice con Luciana, una muy buena amiga,
y es por eso que quizás se confundan un poco en cuanto a la narración porque cuando lo hicimos estábamos  escribiendo de: un párrafo tú... un párrafo yo. 
Igual, espero que les guste porque este relato guarda mucha importancia para mí.

Sueño Contigo 

Si algo me tranquilizaba, era estar con él. Era como un relajante muscular y mental, solo te le quedabas viendo y sentías como tu boca empezaba a moverse emitiendo palabras, ¿contando cosas? sí, tal vez. Veías como te miraba y luego sonreía, su cabellera se movía con el viento desordenándolo aún más. Era como mirar a un ángel alumbrado por el cálido sol. Él te entendía, y lamentablemente…
Solo algunas veces lo podías ver.
Su mano se entrelazaba con la tuya de vez en cuando, te hacía reír y con sus ojos te transmitía la confianza más pura que podrías desear. Sentías la sinceridad que emanaba su cuerpo, memorizabas cada detalle de su rostro, para que cuando despertases, no lo hubieras olvidado.
Con el tiempo había aprendido a aprovechar cada segundo, cada cosa, cada tacto. Todavía no recuerdo cuando fue la primera vez que lo vi, sólo que me maraville. Oh, sí, recuerdo la escena:
 "Hey, ¿cómo estás?" me saludó mientras se me acercaba como saludando a un amigo. Me había quedado estática mirándolo con su sonrisa de lado, "¿quién eres?" le pregunte temerosa, "eso lo descubrirás, tal vez, luego".
Fue tan real, lo sentía así, incluso a sabiendas que solo era producto de mi subconsciente. Ese principal saludo fue evolucionando hasta convertirse en charlas de horas, unas donde nunca te aburrías. Algunas veces considerabas el hecho de que estabas loca, porque querías que en realidad existiera, que fuera ese salvavidas en tus momentos de angustia en el mundo cínico y cruel. Reías en su compañía, respirabas su mismo aire, tocabas su cara con tal delicadeza... como si de un momento a otro se fuera a esfumar por completo.
Hubo varias veces en las que lo hacía, se esfumaba, se iba, y te dejaba, para que luego abrieras los párpados y te encontraras en un mundo extraño a tus ojos. En esas ocasiones deseabas volver a cerrarlos e ir con él, pero era extraño, no podías, no podías volver con él. El solo volvía cuando de veras lo necesitabas, cuando estabas a punto de colapso, o de un mar de lágrimas. Él te ayudaba.
También pasaba cuando alguien te despertaba, en el momento más crucial de su velada... Pasabas todo el día frustrada por la interrupción, y rogando para que la noche siguiente, cuando cayeras profundamente dormida, él llegara... Incluso una vez, soñé tocar sus labios, y a tan solo milímetros de besarlo, él había desaparecido, en menos de lo que lleva un suspiro...
Recuerdo que me preguntó: "¿sabes quién soy?", y yo no supe responder, no lo sabía. "eres el hombre perfecto que sólo existe en mis sueños, ¿para qué arruinarlo descubriendo que vives en el mundo de los mortales?" "¿Crees que soy un sueño?" volvió a preguntar. "Tal vez lo soy..." susurró. Hasta hoy vivo en la duda de lo que quiso decir, me pregunto si es dependencia lo que tengo.
Si está allí fuera, tú sabes que hay la posibilidad de que exista, pero no quieres que esto tan natural y mágico se destruya, quieres vivirlo plenamente, aunque desearías que no se limitara a tan solo unas horas. Eres tú estando con él, y se ha vuelto tan adictivo que sientes desfallecer cuando no hace actos de presencia. Insistes en soñar despierta, pero ya no puedes recordarlo como tal, te ves decepcionada cuando no eres capaz.
Solo que espero que de verdad este allí, en mis sueños, acariciando mi cabello mientras miramos el atardecer, él susurrándome cosas al oído mientras me mira y me sonríe. Se ríe de mis intentos de robarle un beso ¡de verdad quería hacerlo! "cuando me veas...” me dice. Es el hombre de mis sueños, que me persigue en la realidad… ¿o al revés? Con el tiempo lo descubriré, mientras tanto, sigo tratando de robarle besos.
Últimamente miraba sus labios como algo imposible, pero un día, mientras daba un paseo de playa, lo vi. Sí, lo vi en toda su perfección. Mis pies caminaron por si solos, cuando estuve frente a él, frunció el ceño confuso, yo lo mire dudando, era real. Estaba parado junto a mí, y de un momento a otro, murmuró: "¿Qué estás esperando para finalmente besar mis labios?"


***

Espero que les guste y comenten. Un besote.


5 comentarios:

  1. Uy me encanto, feliz día del amor y la amistad

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  2. Esccribir con amigos es gratificante, y más aun cuando salen cosas tan maravillosas como esta. Con tu permiso, te sigo para estar al día de tus publicaciones.

    ¡Saludos!

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    1. Gracias, la verdad es que si se disfruta mucho.

      Besotes, y gracias por comentar también.

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